El 3 de octubre de 2014, Max Verstappen tenía 17 años, una superlicencia y un auto de Fórmula 1. Ese día, en el Suzuka International Racing Course, el neerlandés debutó en la primera práctica del Gran Premio de Japón en el Toro Rosso que el francés Jean-Eric Vergne le iba a dejar al final de la temporada. Diez años y seis meses después, ‘Mad Max’ estrenará compañero de equipo en un Red Bull inestable que eyectó a Liam Lawson tras apenas dos carreras.
Yuki Tsunoda reconoció la presión que tendrá en su primer gran premio como coequiper del tetracameón neerlandés: “Necesito estar lo más cerca posible de Max para intentar competir por el título de constructores y beneficiar al equipo estratégicamente en cada carrera».
«Siempre disfruto corriendo en este circuito. Tiene muchas curvas de alta velocidad y es uno de esos circuitos en los que solemos hacerlo bien. Tiene mucha historia para nosotros, sobre todo por haber ganado el título de Constructores en 2023 y también mi segundo título de Pilotos aquí. Espero que podamos sacar lo mejor del coche y mejorar este fin de semana», comentó, por su parte, Verstappen en la previa.
«Aprenderé de Max e intentaré sacar el máximo provecho de este fin de semana para el equipo. Mi objetivo es pilotar rápido, ofrecer mucha información y mejorar el coche”, agregó el japonés que a los 24 años tendrá su primera oportunidad en Red Bull después de cuatro años en el equipo B, en el que parecía condenado a permanecer cuando la balanza se inclinó por Lawson tras la salida del mexicano Sergio ‘Checo’ Pérez.
Suzuka suits 🥰🤍 pic.twitter.com/LEgrthvjgW
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Tsunoda conoce bien Suzuka: allí se formó, claro. Pero también Max, quien allí debutó en la F1 y viene de ganar las últimas tres carreras. «Mi papá ya me anticipó que Suzuka es un circuito muy difícil y por eso no voy con la idea de romper récords sino con la intención de experimentar nuevas sensaciones», había dicho en aquel 2014 antes de hacer un tiempo apenas 2 segundos y 696 milésimas más lento que Nico Rosberg, el mejor de la sesión y subcampeón esa temporada, al ser vencido por su compañero de Mercedes, Lewis Hamilton, en una batalla infernal que terminó con el retiro del alemán.
Posiblemente, Verstappen sabía de las dificultades de Suzuka desde mucho antes. Cuando era un nene que apenas sabía caminar y usaba un enorme chupete que le cubría casi toda la cara, estuvo junto a su papá, entonces piloto de Honda, en el prototipo RA099 construido en 1999 pero que nunca llegó a la F1. Conectado desde una tan corta edad con el automovilismo, no sorprendió lo que ocurrió después.
Back after more than 2️⃣0️⃣ years
It was a very special moment today to be back in the car I sat in as a young boy when my dad drove for Honda.
Especially when realizing all the successes we achieved together over the past few years pic.twitter.com/Tt6VHfH5DM
— Max Verstappen (@Max33Verstappen) October 5, 2022
El 15 de marzo de 2015, con 17 años, 5 meses y 15 días el reemplazante de Vergne quebró la marca que desde 2009 atesoraba el español Jaime Alguersuari con 19 años, 4 meses y 3 días y se transformó en el debutante más joven de la F1.
En el siguiente gran premio, en Malasia, consiguió ser el más chico en puntuar, al quedar séptimo con 17 años, 5 meses y 27 días. Volvió a sumar en Austria, Hungría, Singapur, Japón, Rusia, Estados Unidos, México y Brasil para terminar con 49 en el 12° lugar entre 21 pilotos.
Al año siguiente ya era quinto en el Mundial (204 puntos) tras ser promovido en la mitad de la temporada a Red Bull. El 15 de mayo de 2016, en un GP de España marcado por el choque entre Hamilton y Nico Rosberg que dejó a los dos Mercedes fuera de competencia, el neerlandés inscribió su nombre como el piloto más joven en ganar una carrera de F1, con 18 años, 7 meses y 15 días, solo 24 carreras después del debut.
“¿Se dan cuenta de que corrí contra su padre?”, bromeaba Kimi Raikkonen, quien lo escoltó con su Ferrari entonces y luego se retiró en Abu Dabi. El podio lo completó Sebastian Vettel, quien había ganado el Gran Premio de Italia de 2008 con 21 años, 2 meses y 11 días, y en ese entonces había superado al español Fernando Alonso, que en el Gran Premio de Hungría de 2003 venció con 22 años y 26 días.
“Se siente increíble. No puedo creerlo, fue una súper carrera. Debo dar las gracias al equipo por darme un coche tan bueno y a mi padre, quien me ayudó desde muy chico para conseguir esto”, dijo aquel joven Verstappen, que rompía entonces con la hegemonía que Mercedes había impuesto con Rosberg, ganador de las primeras cuatro carreras de la temporada y las tres últimas de la anterior. El 9 de octubre, en Japón, quedó segundo, a menos de cinco segundos del campeón Rosberg.
El recuerdo dulce del debut en la Fórmula 1 como piloto de pruebas no se traspoló y por mucho tiempo Suzuka se mantuvo como uno de los pocos circuitos en los que Verstappen no había ganado. Pero eso terminó el 9 de octubre de 2022, un éxito que se repitió el 24 de septiembre de su implacable 2023 -con 19 victorias en 22 carreras- y otra vez el 7 de abril del año pasado, cuando se impuso a su compañero Checo Pérez. ¿Se repetirá por cuarto año consecutivo? ¿Podrá Tsunoda ser profeta en su tierra y poner al segundo Red Bull en un podio otra vez?
El neerlandés llegó como compañero de Daniel Ricciardo, que ya estaba en el equipo cuando él desembarcó desde Toro Rosso en la quinta carrera de 2016. Desde que es piloto 1 de la escudería austríaca, Yuki Tsunoda será su quinto compañero.