Jakub Mensik conquistó en el Masters 1000 de Miami el primer título ATP de su carrera con un resonante triunfo ante Novak Djokovic, que se quedó otra vez con las ganas de levantar su 100ª corona. El checo de 19 años no pudo contener la emoción cuando sentenció la victoria ante el serbio y durante la ceremonia de premiación quedó claro por qué. Ya con el trofeo en sus manos, contó que estuvo a punto de bajarse del certamen antes de su primer partido, pero finalmente pudo jugar gracias a una ayuda del destino y de un fisioterapeuta argentino.

“Dos días antes del arranque del torneo empecé a sentir dolor en una rodilla. Era solo una inflamación, pero no podía caminar bien ni correr. Tomé analgésicos, consulté médicos, pero nada ayudó. Y me dije: ‘Bueno, ya está, me retiro’. Una hora antes de mi debut, tenía en la mano el papel para retirarme. Tuve suerte de que el árbitro general estuviera almorzando cuando fui a entregárselo. Entonces, por última vez, fui a ver a los médicos. Y Alejandro (Resnicoff, uno de los fisios de la ATP) hizo un milagro. De alguna manera gané el primer partido, después día a día la rodilla fue mejorando y también mi juego. Gracias a él, entré a la cancha. Gracias a él estoy aquí”, contó Mensik, emocionado.

Si la suerte jugó su papel antes de que él pisara la cancha por primera vez, lo que ocurrió después fue todo fruto del talento de quien es para muchos la “joya oculta” de la Next Gen. Es que hasta ahora el mundo del tenis no hablaba demasiado de Mensik.

Pero con perfil bajo viene creciendo y construyendo su carrera a pasos firmes desde hace varias temporadas. Y el domingo finalmente dio el primer gran golpe ante una leyenda viva del tenis, en la que fue apenas su segunda final, después de la que había jugado en Doha el año pasado.

Su triunfo ante Djokovic fue el tercero que consiguió en el torneo ante rivales del top 10 (bajó a Jack Draper, campeón de Indian Wells y número 7, en segunda ronda, y a Taylor Fritz, cuarto, en semis) y dejó su récord ante jugadores de ese grupo en 8-5.

Novak conocía desde niño al joven tenista de quien fue inspiración. 
Foto: EFENovak conocía desde niño al joven tenista de quien fue inspiración.
Foto: EFE

Menimal, apodo que nació en su entorno íntimo hace un par de años, imitando el «Stanimal» del suizo Wawrinka, se convirtió en el segundo campeón más joven de la historia del certamen, detrás de Carlos Alcaraz, que tenía 18 años cuando ganó en 2022, y en el primer checo en consagrarse en un Masters 1000 desde Tomas Berdych en París 2005. Además, se aseguró un gran salto en el ranking: pasó del 54° al 24° lugar, cumpliendo el objetivo que tenía para este 2025 de llegar al top 30.

Nacido el 1° de septiembre de 2005 en Prostejov, una pequeña ciudad al oeste de República Checa en la que se respira tenis, Mensik empezó a jugar a los 5 años en unas canchas que había enfrente de su casa.

«Solía ir a ver cómo jugaban los chicos del barrio. Un día les pregunté a mis padres si me dejaban jugar. Ellos querían que practicara algún deporte y así es como empecé. Me enamoré del tenis a través de los partidos y las competiciones», contó hace unos años en una entrevista con el sitio de la ATP.

Michal y Katerina, sus padres, le dieron vía libre y empezaron a acompañarlo a los entrenamientos y los torneos, algo que siguen haciendo. «Cuando empecé, siempre fuimos mi papá y yo. Sin mis padres, no estaría aquí porque me apoyan de verdad. Tengo suerte de tenerlos», contó.

«También a mis entrenadores. Mi primer coach (Ivo Muller) fue quien me enseñó qué es el tenis y cómo jugar. Y hoy sin Tomas (Josefus, con quien entrena desde los ocho años) sería imposible. Familia, entrenadores y todo el equipo… Ellos son la clave para estar relajado y jugar mi mejor tenis».

Como junior, llegó a ser número dos del mundo y a jugar una final de Grand Slam: la del Australian Open 2022. Esa misma temporada dio el salto al profesionalismo. Ganó cinco títulos en el ITF World Tour (ex Futures). En mayo de 2023 levantó su primer y único trofeo de Challenger, en Praga. Y poco menos de un año más tarde, hizo su debut en el circuito ATP con una final.

Fue en el torneo de Doha, en febrero del año pasado, un certamen en el que se anotó -según reconoció- porque le regalaban un Iphone por jugarlo. En las canchas árabes, se anotó triunfos ante Alejandro Davidovich Fokina (por entonces 24° del ranking), Andy Murray (50°, quien el domingo lo sufrió desde el bando de Djokovic), Andrey Rublev (el primero de su carrera ante un top 5) y Gael Monfils (68°), antes de caer en el duelo decisivo frente a Karen Khachanov (17°). Llegó al certamen como el 116° de la clasificación y se fue como el 87°, tras romper la barrera del top 100 por primera vez.

Con más regularidad en el máximo nivel, en septiembre firmó una buena actuación en el Masters 1000 de Shanghai, en el que venció otra vez a Rublev (6°) y eliminó a Grigor Dimitrov (10°) para llegar a cuartos. Lo frenó Djokovic, en un duelo que fue para él cumplir un sueño. Es que el serbio es una de las principales razones por las que Mensik decidió dedicarse al tenis, como recordó tras «vengarse» del serbio en Miami.

«A Novak lo veía jugar mientras crecía. Por él empecé a jugar al tenis. Así que es increíble haber tenido la oportunidad de jugar contra él por segunda vez. Y ganarle en este torneo en la final, es una locura increíble. Ganar un torneo ATP era un sueño, ganar un torneo ATP, y aún mejor que sea un Masters 1000. Pero jugar contra él en la final lo hace más especial. Increíble», comentó quien tras terminar 2024 entre los 50 mejores, fue elegido por sus colegas para recibir el premio ATP a la «Revelación del Año».

Jakub Mensik recib el aplauso del público y de su ídolo, Djokovic. 
Foto: AP Jakub Mensik recib el aplauso del público y de su ídolo, Djokovic.
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Diestro, con revés a una mano y sorprendentemente rápido y ágil para su 1,93 metro de altura, Mensik afirma que su estilo de juego se parece al de Jannik Sinner. «Trata de presionar a su oponente quitándole tiempo. Probablemente esa sea la firma de su juego. Y tiene un gran servicio y una gran devolución», analizó su entrenador.

La dupla encara cada semana con un lema simple: «No perdemos». «No se trata sólo de victorias. Cada día, cada semana, básicamente estás perdiendo porque al final del torneo sólo puede haber un ganador. Entonces es muy difícil mantenerse semana tras semana, pero se trata de confiar en el proceso. Trabajar duro cada día y ser lo mejor que pueda y entonces un día serás el campeón», explicó Mensik.

Así jugó Miami, donde consiguió triunfos ante cinco rivales mejor ranqueados que él. Les ganó a Roberto Bautista Agut (50°), Draper (7°) y Roman Safiullin (71°, el único de peor ranking) para llegar a octavos, en los que pasó por la baja por enfermedad de su compatriota Tomas Machac.

En cuartos venció a Arthur Fils (18°), en semis a Fritz (4°) y en la final a Djokovic (5°). Se transformó en apenas el segundo jugador fuera del top 50 en derrotar al serbio en una final ATP, desde Wawrinka en Umag 2006.

«Creo que tardaré un tiempo en asimilar todo esto. Ahora mismo es increíble. Es una locura ganarle dos tie breaks a Novak (NdR: No perdió ninguno de los siete que jugó en el torneo). Cuando gané el último punto sentí un gran alivio. Después de derrotar a Fritz estuve casi dos días sin dormir por los nervios de jugar esta final. Creo que me habría sido muy difícil ganar si el partido se hubiera ido a un tercer set», contó evidenciando que, más allá de que dentro de la cancha es un competidor voraz, afuera sigue siendo un adolescente que está dando sus primeros pasos en el circuito.

Pero esa juventud y esa falta de experiencia no evitan que sueñe en grande. Y tras su histórica consagración en Miami, avisó: «Este es el mayor éxito en lo que va de mi carrera profesional, pero sé que mi trayectoria no se puede detener acá. Asumo que es solo el principio y tengo hambre de mucho más. Este título será el primero de muchos».



Fuente Clarin

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