Las aguas del tenis sigue bajando turbulentas. Después de la demanda de la Asociación de Jugadores de Tenis Profesionales (PTPA, según sus siglas en inglés) contra los organismos rectores del tenis mundial -Federación Internacional de Tenis, ATP, WTA y Agencia Internacional de Integridad del Tenis- por conformar “un sistema corrupto, ilegal y abusivo”, ahora los 20 mejores jugadores del mundo de ambos circuitos les enviaron una carta a los Grand Slams exigiendo “un aumento sustancial” de sus premios. La iniciativa, además, contaría con el respaldo de la ATP, lo que significaría un abierto enfrentamiento con la FIT y las asociaciones nacionales de Australia, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, coorganizadoras de los cuatro torneos más importantes del mundo. Sobre llovido, mojado.
La petición, en realidad, va en la línea de lo expuesto por la PTPA en sus movimientos legales. Y esta vez la acción parece contar con el visto bueno de todos los pesos pesados del tenis mundial, algo que no ocurrió con la demanda del sindicato que, de todos modos, sigue su curso. “Soy sincero: hay cosas con las que estoy de acuerdo en la demanda y cosas con las que no. Incluso me di cuenta de que quizá algunas palabras fueron algo fuertes”, sostuvo el propio Novak Djokovic, uno de los fundadores de la asociación. Ahora, en cambio, hay unanimidad en el reclamo. Al menos eso se desprendió de las palabras de Emma Navarro, 11ª en el ranking mundial, que dijo: “Hablé con las otras jugadoras y creímos que era una buena idea firmar. Creo que es una buena causa para unirnos y para asegurarnos de que nos traten con justicia”.
En la nueva carta todos fueron de la mano para pedir una distribución del dinero más acorde con la línea seguida por otras industrias deportivas como la NBA que les garantiza a sus jugadores recibir el 50 por ciento de los ingresos generados por la liga durante una temporada.
La bolsa de premios de Wimbledon, por ejemplo, es de 50 millones de libras (unos 60 millones de euros), lo que supone el doble de hace una década. El campeón pasó de obtener 1.760.000 libras en 2014 a 2.700.000 en 2024 mientras los perdedores de la primera ronda pasaron de 27 mil libras a 60 mil en ese espacio de tiempo. Pero al torneo le ingresan cerca de 400 millones de libras anuales y el 90 por ciento va a parar a las arcas de la federación británica. Ahí está lo que exalta a los principales protagonistas.
La pelota está del lado de los Grand Slams. Ellos tienen que decidir entre repartir más dinero o hacer la vista gorda. Con la primera opción habrán perdido una batalla importante; con la segunda podría desatarse una rebelión de consecuencias que podrían llegar a ser nefastas.