Alejandro Fabbri: “El que niega al amateurismo es un analfabeto, necio o fanático”

9 Julio, 2017

Historias del fútbol, anécdotas y una mirada tan aguda como crítica sobre la política nacional atravesaron toda la entrevista.  En pocos minutos logra repasar estadísticas, resultados y goles variopintos del siglo 20, acompañado de hitos  que ilustran  con claridad el proceso de cambios que sufrió el fútbol en nuestro país.
“Desde siempre hubo corrupción en el fútbol y hechos poco claros. Lo que hoy sucede no es nuevo,  aunque han perfeccionado las técnicas” sentenció el conductor de Sportia.

Autor de “Historias negras del fútbol argentino” donde  repasa escándalos que ocurrieron en el deporte más popular del país,  popularizó su imagen en la pantalla junto al relator uruguayo Walter Nelson, sin embargo, su recorrido profesional cuenta con varias publicaciones, una nutrida participación en TyC  Sports  y su reciente incorporación a “Relatores”, la app para celulares donde se pueden escuchar los relatos y comentarios de los principales partidos del Torneo de Primera División.

Platense, Boedo, el viejo Partido Intransigente de Nestor Vicente, y la reciente lectura del último libro de Ezequiel Adamovsky “El cambio y la impostura” definen parte de su perfil.  Ávido conocedor de la historia del fútbol en ningún momento circunscribe los avatares deportivos e institucionales a cuestiones endógenas sino que aporta una mirada global y encuentra vasos comunicantes entre las crisis que atravesó el deporte y los vaivenes sociales y económicos de la historia Argentina.

 – ¿Por qué crees que nuevamente surgió por parte de algunos sectores la discusión amateurismo – profesionalismo?

Porque hoy en el fútbol  no hay discusiones. Quieren  armar un poco de ruido, pero es un debate saldado y anacrónico.  Se debe contabilizar todo junto, incluso no hay país que ignore el amateurismo.
El principal responsable de este error fue Pablo Ramírez, un estadígrafo que trabajaba en el Grafico, que determinó que el fútbol empezó en 1931. Respecto al tema del amateurismo y profesionalismo  se genera una falsa discusión porque fue mal presentada y con el correr del tiempo  se profundizó por  un tratamiento periodístico que  ignoraba el ascenso, los desempates, y los torneos re clasificatorios.
En el fútbol, como en tantos otros aspectos hay mucha ignorancia  y pasión. No puede ser que los hinchas de San Lorenzo, River e Independiente se enojen porque Boca, Racing y Huracán ganaron algunos títulos en el amateurismo, cuando los otros equipos también los ganaron.
En definitiva es  el gran dilema que nos atraviesa: la pavada por encima de lo importante.

 – ¿Encontrás  algún tipo de vinculación entre la explosión de las nuevas tecnologías, redes sociales, y este tipo de debates?

Por supuesto, van casi de la mano. En Twitter, hay mucha gente que me ataca a partir de que el año pasado en “Fútbol para Todos” dimos el historial total de San Lorenzo y Boca, contemplando partidos de campeonato, que se hayan jugado en cualquier categoría.  San Lorenzo siempre ha tenido una ventaja histórica sobre Boca de diez (10) partidos,  sin embargo en el amateurismo Boca le gana ocho (8) a uno (1), por ende le descuenta siete partidos.
Esa tarde San Lorenzo triunfa sobre los Xeneizes y contabilicé que la ventaja era cuatro (4) partidos a favor. Se armó un revuelo bárbaro y  al día siguiente tuve que explicarlo en la web del torneo. Incluso luego de una charla, Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, comprendió y aceptó la postura de todos los que nos juntamos a propagandizar y unificar esto, despejando dudas sobre cualquier boicot contra Marcelo Tinelli,  que por aquel entonces era candidato a presidente de la AFA.

 – ¿Existen posibilidades reales de unificar una mirada sobre la historia del fútbol, tomando datos objetivos y aunando  criterios de contabilización, ya que en los libros de la AFA todo ello figura?

A la AFA no hay que pedirle demasiado ya que siempre fue un compendio de torpezas y  jamás fue una entidad seria. No los han sido en lo macro menos en lo micro. No tiene registros de goles y las  tablas de posiciones estás confeccionadas sin goles a favor ni en contra.
Algo similar sucede con la proliferación de copas que han existido. Hace muy  poco Racing y Lanús jugaron una copa   y al perdedor le dieron una medalla. De la copa participaron esos dos equipos, desde mi punto de vista, eso no puede tener el mismo valor que una Copa Libertadores o una Copa de Honor.

 – Comparto el concepto respecto a que la valoración es distinta, no así la validez que es única. Cada Copa debe ser ubicada en un contexto de época, tal cual las reglamentaciones que a lo largo del tiempo se fueron modificando. La Copa Ibarguren reunía a los campeones de la liga porteña y la rosarina.
Hago referencia al contexto histórico y la mutación que van viviendo los procesos  porque alrededor de 1890 existían 5 clubes y 80 jugadores y en 1914 los clubes eran 500 y los jugadores 8000. La transformación es constante y permanente.

La Copa Máster no es igual a la Libertadores. Debería haber dos tipos: nacionales e internacionales,  y a su vez dos categorías  de clasificación, por ejemplo:  Ay B

 – ¿Y quién establecería los criterios de “clasificación”?

(Risas) Ahí traería un grupo de mujeres de Laponia, al norte de Finlandia, que no conocen Argentina , les daría todo y que ellas  definan , incluso en el tribunal de penas.

 – Existe  una tendencia a ponderar los aspectos  futbolísticos  únicamente en los resultados. Si nos remontamos a los principios del deporte en Argentina  se ponían en consideración otros aspectos como el fair play y el proceder del “sportman”

Esos aspectos duraron hasta  1908.  Existen casos de violencia y corrupción en el fútbol desde el principio. Por ejemplo muchos clubes han falsificado la fecha de su fundación.
Somos de movida un país mentiroso ya que  todo tiene un origen espurio y difícil.  Tengamos  en cuenta  que se trajo seducidos y engañados  a millones de inmigrantes, italianos, polacos, judíos y españoles, con la promesa de otorgarle tierras y no se les dió nada. Venían  de escapar de la pobreza, de la violencia policial, de los oligarcas y aquí se encontraron con algo similar.
En el fútbol,  un deporte democrático si los hay, donde el más pobre le puede ganar al rico, se vivenció un traslado de la rebeldía que no podían tener en la cotidianidad.
El  diario Crítica, a principios de siglo XX,  refleja infinidad de incidentes violentos.  Hoy eso continúa con  drogas, armas y violencia institucionalizada.

 – ¿De alguna manera el derrotero del fútbol argentino transcurrió al unísono  que  nuestra sociedad?

Lamentablemente  es el devenir de una sociedad injusta, violenta, contestataria pero a su vez conservadora, subdividida y  en donde cada uno quiere ser cacique.
Argentina respecto a  la conformación de su fútbol es muy distinta al resto de América Latina.  Se  fundaron clubes que tomaron la tarea de ocuparse de sus socios, con más de sesenta actividades, hoteles, centros recreativos, que en otros lugares del mundo no se discute que tengan que hacerlo.   Se perdió mucho esta función en la década de los `90, pero en los últimos años  se ha recuperado, como por ejemplo en Ferro, Vélez y  Lanús.

– ¿Por qué cuesta tanto recuperar la riqueza de nuestra historia futbolística?

No le damos importancia y se  tergiversa hasta la historia de nuestros próceres. Despreciamos nuestros orígenes  mirando muchas veces  hacia el exterior.
Carlos Aira en su libro  “Héroes de Tiento”,   realiza un recorrido a través del tiempo con  historias reales  que fueron publicadas en los diarios de la década del ´20 y dan cuenta de situaciones de violencia y corrupción.
Desde un incidente en el vestuario de River, en la vieja cancha de la Dársena el día que salió campeón,  hasta una pelea entre los clubes Martínez y 25 de mayo, clásico de la localidad de Martínez, que jugaban en la Primera B.
También cuenta en detalle el maltrato que sufrió Boca  en España y Portugal, cuando realizó una gira por Europa, donde llevo jugadores de otros equipos, ya que no aceptaban que desde América del Sur les ganen partidos.
Hay historias muy particulares de clubes como Eureka, que jugó entre 1915 y 1920, que no tenía cancha  y muy pocos hinchas, y sus dirigentes iban por las categorías de ascenso ofreciendo el club por dinero. Esta situación se dió  hasta que Sportivo Palermo le pagó 3000 pesos y se quedó con el club, fraguando obviamente los documentos.
Todo ello sucedía mientras se le pagaban sueldos a los jugadores de manera encubierta durante el amateurismo.

– ¿Hay posibilidades de zanjar esa grieta?

Hay una grieta insalvable porque Argentina  es un país difícil.  Lo ideal no existe. El que  niega al amateurismo es un analfabeto, necio o  fanático.
He llegado a escuchar periodistas decir  que en el amateurismo no había árbitro y  otros haciendo mención a que  la Copa Escobar  se definía por tiros de esquina. Lo  primero  que tienen que decir es que se jugó en los años `40 y que los tiempos duraban cuarenta minutos, en apenas dos días de competencia. Ese es el dato más importante.
La Copa Argentina  se volvió a jugar pero lamentablemente no participan todos los equipos de las distintas categorías, solo cinco  equipos de la Primera B Metropolitana y tres de la Primera C.
Incluso los  equipos más chicos deben tener privilegio en su localía,  de la misma manera que se hace en Europa, pero el  criterio de justicia no existe en Argentina.
Días atrás jugaron Gimnasia de Mendoza con Quilmes en la cancha de Banfield ¿Por qué? Es la historia misma de nuestro país.  Todo lo que hablamos refiere al fútbol de Capital y Gran Buenos Aires, no del país. Tenemos dieciocho  canchas en Capital Federal o por ejemplo se hace el historial Belgrano  – Talleres  sin contabilizar los partidos que disputaron en  la liga cordobesa. Hay que realizar lo mismo que hicieron los historiadores de Santa Fe que unificaron los partidos que jugaron Unión y Colón antes de que empezaran a enfrentarse en Primera B en 1948.

– ¿Qué papel juega el periodismo en todo esto?

El periodismo juega el papel de siempre, algunos lo hacen de buena fe, hay honestos y deshonestos, gente capacitada y otros que lo único que hacen es generar conflicto porque les molesta que un equipo que detestan haya ganado títulos en el amateurismo.
Tiene que haber un criterio  común.  Hace un tiempo  descubrí que River comenzó a jugar en Primera C en 1905, donde pierde 10 a 1 frente a Gimnasia. Consulté a un historiador riverplatense,  que adscribe a la idea de que River fue fundado en 1904 y no en 1901 y le pregunto:
– ¿Por qué nunca hablaron de esto?
– Porque es la peor derrota de la historia de River, me contesta.

– ¿Hay posibilidades de tener un acuerdo marco para establecer criterios estadísticos,  y de ser así podría ser la AFA quien lo impulse?

¿A la AFA? Si nunca le interesaron las estadísticas. Todavía tenés periodistas que te dicen que las estadísticas no sirven para nada. La estadística es un dato que te sirve para fundamentar algo, o graficar una historia, por ejemplo para mostrarte  que la mayor goleada de la historia de Gimnasia fue contra River en determinado año.

– ¿Qué elemento podes tomar de la historia del futbol para poner en debate sin recurrir estrictamente a la estadística?

Cuando hablas mucho de otras épocas te miran raro. ¿Cómo le explicas a un pibe de menos de 30 años que el clásico fuerte de los años 20, 30, 40 y 50 fue  Quilmes versus Argentino de Quilmes?
El primer gran escándalo del fútbol argentino fue entre ambos, en 1909, donde el árbitro inglés hizo patear más de 4 veces un penal a favor de Quilmes hasta que estos convirtieron y entra todo el mundo a la cancha.

– ¿Hay ejes  estructurales que pueden recuperarse para refundar el fútbol argentino?
Difícil. El problema principal es cultural, porque tomamos el fútbol como de vida o muerte.  El fútbol en otros países de Latinoamérica tiene las mismas miserias pero nadie toma el fútbol como se toma acá. Siempre le echamos la culpa al otro.  Creemos que por algún derecho divino tenemos que salir campeones o ser potencia mundial.  ¿Qué hubiera pasado si el gol de Maradona con la mano se lo hubieran hecho a Argentina? Todavía estaríamos discutiendo.

– ¿Hacia dónde marcha el  fútbol argentino?

Vamos a un fútbol donde habrá dinero para pocos, y todo quedará circunscripto para los más poderosos. Las ganas de salir campeón de muchos equipos se verán abortadas por la realidad.
Con esta organización vamos camino a retroceder y va  de la mano con el gobierno que tenemos.
No hago  una consideración política coyuntural ya que el gobierno anterior hubiera hecho lo mismo.
Retrocedemos  económicamente y  el fútbol camina hacia eso, ya que el mundo económico, comercial y deportivo  quiere que Argentina sea un país de dos equipos. Habrá conflictos con el interior porque será cada vez más centralista. Es un fútbol que se dice federal pero nunca lo fue. Si fuera por las empresas todos seriamos de River o de Boca.

De la nueva camada de dirigentes Matías Lammens me parece interesante, también en Lanús y en distintos clubes chicos, pero que no tendrán peso. Ahora es  la prepotencia del dinero y nunca pasó en la historia de nuestro fútbol que tanto el presidente de la Nación, el presidente de la Súper Liga,  el de la AFA y el tribunal sean del mismo equipo: Boca. Es grave porque es el poder en sí mismo.
De todos los casos de sobornos comprobados en el fútbol argentino ninguno es de equipos grandes, de 1973 a la fecha no se ha comprobado ningún caso más. Han cambiado las modalidades.
De todas formas no considero que todo este arreglado, sino no hubiesen descendido River e Independiente, ni Lanús el otro día hubiera posibilitado la clasificación de Banfield a la Libertadores.  No todo está podrido.
Hacia adelante será más difícil que los equipos  no  hegemónicos tengan chances. Llegamos a que el año pasado el presidente de Boca pida que su equipo sea metido en la Libertadores por la ventana, y tuvieron que decirle que tenía que clasificarse. Lamentablemente  vamos hacia eso.

*Entrevista realizada por Diego Bartalotta, Licenciado en Periodismo e Investigador Social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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