Germán Bellizzi: “Estoy convencido que la historia no la escriben los que ganan”

15 noviembre, 2016

Lo que estaba pautado como una entrevista derivó en una charla. El Turco, como todos lo conocen, nos citó frente a los estudios de TyC Sports, donde cada tarde hace Indirecto.

Es vehemente pero piensa cada respuesta y a medida que avanza la nota vuelve sobre conceptos anteriores. Una marca indeleble de su paso por la carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA) es tener más preguntas que certezas. Optimista confía en la posibilidad de generar un mensaje reflexivo desde los medios  y también cuestiona su rol.
Imagina un fútbol distinto para sus hijos en donde no todo de lo mismo.

Hablemos un poco del derrotero histórico del fútbol argentino.

A la historia de por sí, independientemente de los acontecimientos, cuando  la contás haces un recorte y hay una arbitrariedad en ese recorte. Desde el momento en que lo hago estoy impregnado de mi subjetividad  y desde un poder dominante que marca lo que quiero contar y lo qué no. Trasladándolo al fútbol, asistimos a un momento de la historia donde se contaba sólo una parte, no es que no se reconocía lo anterior, pero no se contaba como totalidad.

La historia es una, no se puede  contar la historia argentina desde Rosas para acá. O no contemos, dentro de los que son los pueblos de América, lo que son sus poblaciones originarias.

Además hay que mirar  necesariamente la historia desde un contexto de época porque analizar la historia desde el presente sugiere un filtro determinado…

Absolutamente. Vos fijate si los trasladas por las industrias culturales, y esto tranquilamente se puede relacionar con el fútbol, la historia de los pueblos originarios es muy distinta ahora de cómo se veía en la época de la dictadura, de hecho hasta el término “pueblos originarios” no existía…

En el fútbol pasa lo mismo. Hubo un momento en el que la historia partía o era válida para contar, desde nuestro rol de periodistas, desde el profesionalismo. ¿Por qué? Porque era rentado, porque se ganaba plata, etc. Entonces viéndolo así no contemos el mundial de 1930 porque se fue con un equipo integrado por futbolistas amateurs. Igual que los Juegos Olímpicos.

El profesionalismo en su nacimiento tuvo que ver con el deportista que racionalmente decidía encarar un deporte, que tenía una práctica sistemática del entrenamiento. Hoy el termino profesionalismo está vinculado a “muy mercantilizado”…

Por eso mismo, hay un modo en cómo se cuenta y qué se cuenta, dentro del poder dominante. Es lo que Foucault llamaba regímenes de decibilidad y visibilidad: hay una manera de contar y también hay una manera de ver. Como miro cuento y como cuento miro. Y eso está atravesado por lo que llamaba “microfísica del poder dominante”.
Es como si yo te digo que vamos a contar la historia del fútbol desde el profesionalismo, ahí yo te estoy dando una pauta de cómo quiero ver el fútbol y lo que quiero decir. Siempre estuve en contra de esa manera porque hay ejemplos que te permiten hablar de que hay una historia previa importante, como fue el mundial de1930.

Incluso en los libros y balances de la AFA están todos contabilizados.

Desde la lógica mercantilista, el fútbol es visto como una mercancía y el jugador como un producto. Se visibiliza así sólo al fútbol que permitió y permite ganar plata y para mi ese recorte no sirve. No porque yo considere que esté mal que el futbolista gane plata, que el fútbol sea un negocio y entonces lo estigmatice, sino porque centrarme en esa mirada hace que pierda de vista un montón de cosas que también hacen al juego y al fútbol, que refieren a la historia.
En todo lo que estoy diciendo hay un componente ideológico. Por ejemplo pienso en mi abuelo bahiense que iba a ver a Olimpo. A él le importaba tres carajos si el jugador cobraba o no cobraba plata, él era hincha de su equipo. Por eso, recuperando ese gesto simbólico y no tanto  del hincha genuino y de la pasión (porque la pasión bien entendida no tiene presente todas estas cuestiones mercantilistas), es que para mí resultaba imperioso recuperar la historia del fútbol amateur.

A lo largo del siglo XX e incluso del siglo XXI, se da una relación casi proporcional: a mayores niveles de mercantilización de relación jugador-producto, los clubes han relegado su rol social. Si bien siempre el componente fútbol fue el principal antes había una vida social más densa.

Si se quiere no es azaroso. Trasladándolo al  hoy a mí me parece que en esta disputa claramente resultaron vencedores, porque ahora la historia se cuenta de manera completa o al menos si se quiere desde un recorte más amplio porque siempre hay cosas que se te van a escapar. Me parece importante recuperar esa mirada hoy en día cuando ves que hay ataques y que todo tiende -desde cierta lógica desde los medios y desde el poder dominante- a intentar  lograr que los clubes se conviertan en Sociedades Anónimas.

Hoy se habla de que Boca no va a la Libertadores y se genera una especie de desastre alrededor de eso, sin embargo Boca es grande independientemente de participar o no de la Copa y esa grandeza tiene que ver con aquel período que durante mucho tiempo los medios negaron. Y al hincha los medios le quieren vender o quieren instalar esto de “qué problema que Boca no juegue la Copa” cuando en realidad el problema es del negocio. Como eje fundacional los equipos grandes son grandes por esa época antigua.

Además hubo distintos hitos arbitrarios, a finales de los ’30 incluso propusieron tener voto ponderado que hoy no existe formalmente sino desde el poder simbólico.

Por eso digo que fue una disputa ganada. Que los medios en sus estadísticas y a partir de las personas encargadas cuenten la historia –en la medida de lo posible- en su totalidad también  habla de qué y cómo lo querés contar.

¿Y vos desde adentro como ves esa batalla?

Me parece que en algún momento había resistencia pero por la ignorancia. Desde los medios se hizo creer que el fútbol amateur no le importa a nadie, pero sí que importa. Paso con el rugby: antes los jugadores de los Pumas no podían ser profesionales. Trazando un paralelismo es como si ahora -que  todos juegan internacionalmente-  dijeran “vamos a empezar a contar la historia desde acá”. ¿Porta no existió porque era amateur? Es tan loco…estás obviando uno de los mejores jugadores de la Argentina y del mundo.

Con el automovilismo pasa lo mismo. Es como si te dijera, los cinco campeonatos de Fangio no valen porque los circuitos eran diferentes, la tecnología era diferente.

Hoy en el imaginario empezó a instalarse el debate, aparecieron de vuelta las Copas Nacionales. ¿Se puede retroceder?

No creo. Me parece, y este es el caso en donde ustedes deben usufructuar las herramientas que te da el contexto, que lo que está sucediendo con la Copa Argentina ayuda. Primero la relevancia que se le va dando poco a poco y si se quiere el contexto inmediato donde los grandes si no van a la Copa Argentina no pueden jugar la Copa Liberadores. Entonces está esta Copa  Nacional en juego pero existieron otras. Me posiciono en este contexto donde los medios se sitúan para informar, para generar un buen o mal clima, pero te cuento lo otro, que las Copas  Nacionales  no se empezaron a jugar en el 2011 sino mucho tiempo antes. Es importante contar la totalidad y la relevancia de la Copa Argentina y porqué se interrumpió. A mí me parece que tenía que ver con desorganizaciones, con cómo se construyó el poder, un poder centralista. Una especie de unitarios y federales llevado al fútbol. Por eso creo que la Copa Argentina colocó en la superficie una competencia “más democrática”.

¿Por qué pensás que las Copas Nacionales en nuestro país fueron tan discontinuadas?

Creo que tuvo que ver con carencias en la federalización del fútbol. En España, Italia e Inglaterra dentro del concepto de federalización los regionalismos están muy marcados, entonces realmente se necesita generar un clima totalizador desde la propia competencia. Eso no pasaba  acá en la Argentina salvo situaciones puntuales como los viejos campeonatos nacionales (donde los equipos del interior tenían que jugar como 300 partidos para que su regional clasifique al nacional). Después era absolutamente centralista el fútbol. Nosotros consideramos Córdoba una plaza importantísima del fútbol argentino, no desde el punto de vista comercial, sino desde el juego.

¿Las nuevas generaciones conocen más sobre la historia de los equipos europeos que sobre la historia del fútbol nacional, incluso confundiendo los modelos de gestión de cada uno?

De eso somos culpables nosotros que ponderamos, desde los medios, todo lo que tiene que ver con lo privado y como elogiamos al Barcelona tanto en su manera de jugar como su conducción y no decimos que no es una sociedad anónima, eso lo omitimos. Por eso Menotti fue un adelantado en ese aspecto de querer hacer una selección del interior y jugar partidos por el interior del país, porque sino el fútbol era de acá como cuando dicen Dios atiende en todas partes pero más en Buenos Aires y es así. Eso es poder.

He hablado con periodistas que me han dicho cómo iba a jugar Huracán de las Heras con Boca. ¿Por qué no? Eso es lo que hay que recuperar. Vos hincha de Huracán Las Heras obviamente jugas para ganar pero quien te quita el sueño y el hecho de ver a tu equipo en una Copa Nacional. Implica recuperar esa parte lúdica y genuina que me parece tiene que ver con un fútbol donde no todo es negocio. No quiero entrar en un terreno si se quiere utópico – yo laburo en un medio tradicional donde el fútbol es visto como un negocio – pero algunos nichos de resistencia tiene que haber.

Parece que no tuviera nada que ver, pero en la pasión está presente todo esto de la historia del fútbol y también de cómo nos la quisieron contar.
Estoy convencido de que recuperar la totalidad de la historia del fútbol argentino tiene eso, ser justo para con el gen del hincha. Decir hubo un inicio donde no había 50 mil tipos en una cancha, sino que deberían ser 10 locos que tenían la misma pasión que tenés vos.

¿Cómo ves el momento actual del fútbol argentino?

Nos quieren hacer creer que la Superliga va a terminar con todo lo malo del fútbol. No estoy de acuerdo. Creo que ese tipo de fenómenos lo que hacen es reproducir la desigualdad a una mayor escala.
El fútbol argentino comparado con otros países es mucho más democrático.
Vos querés reproducir eso acá y le generas una dificultad mucho mayor a los llamados equipos chicos. Mejoremos lo que hay pero con la idiosincrasia nuestra donde San Martín de San Juan le pueda hacer  6 goles a Boca.

El fútbol tiene que ser solidario porque Boca o River no tienen los mismos elementos para competir que tiene Sarmiento de Junín, entonces si yo aumento los ingresos y genero una brecha que profundice la desigualdad lo que estoy generando es una competencia injusta.

¿Fútbol para todos contribuyó en ese sentido: solidaridad y federalización?

No estoy en contra de que el Estado aporte, el problema es que no hubo una fiscalización real de que hacían los clubes con el dinero. Entonces vos generas un Estado que se evadía a sí mismo, porque yo Estado te doy 100 y los equipos hacían lo que se les cantaba. Era un efecto perverso de un Estado que se evade a sí mismo y generó un mensaje de “si la plata la pone un privado es mejor”.

Si yo como Estado te doy plata para una federalización del futbol, para mejorar una competencia, vos no podes hacer lo que se te canta. Si se hubiese fiscalizado eso dentro de los propios organismos del Estado, no asistiríamos ahora a este mensaje equivocado de “¡qué queres!, si antes lo manejaba el Estado y era un desastre, mejor que lo maneje un privado”.

La ponga un privado o el Estado la plata te hago una pregunta ¿los dirigentes no tienen que rendirles cuenta a los socios? Los clubes son de los socios.

 

¿Posiblemente nos tengamos que preguntar qué le importa al socio y si los clubes son solidarios hacia adentro? Teniendo en cuenta que se ha instalado un discurso de que todas las actividades deben autofinanciarse como el fútbol.

El autofinanciamiento esconde y no tanto esto de que “yo mantengo una actividad en tanto y en cuando generen ingresos”. No estoy de acuerdo con eso, más cuando los clubes son asociaciones civiles. Es decir que tienen un propósito social que excede lo meramente comercial. Es la eterna discusión de regulación o desregulación. Es inexplicable desde todo punto de vista, esto de cerramos voley porque no daba ganancia  ¿Y quién te dijo que tiene que dar ganancia?

Donde el Estado no está, el mercado no se regula sólo y donde el mercado no se regula sólo, siempre hay poderosos y débiles. Regulación no es prohibición. Si yo no regulo es claro que Boca y River querrán tener todo el poder, tuvimos de ejemplo casos puntuales: horarios de los partidos. Alguien debe regular eso sino me llevas puesto, porque soy más débil que vos.

Citaste a Foucault y dijiste el futbol es reflejo de la sociedad ¿Se lo puede pensar como un dispositivo de poder?

Si, totalmente. Como un dispositivo de poder y de control, te decía como reflejo ya que encontrás las mismas estructuras. En el futbol  la AFA debería ser el Estado. No puedo reproducir ni generar desigualdades entre los clubes más grandes hacia los más chicos. Hay que evitar las desigualdades.
Volviendo a los dispositivos, como mensaje y reproducción de ciertos modelos a seguir no da todo lo mismo.  ¿Cómo se consiguen ciertos logros? ¿El hincha repara en eso? Desde los medios, soportes tradicionales y no, generas cierta predisposición, más allá de la autonomía de los sujetos.

Hay niveles de responsabilidades. Desde la lógica de los medios e individual, no podemos realizar acusaciones sin fundamentos, que es lo que muchas veces pide el hincha. Nos manejamos en lógica de extremos, el dirigente que habla como hincha, el periodista que opina desde la grandilocuencia. No es un fracaso lo de Argentina, lo de las dos Copas América, no es un infierno irse al descenso. Por eso, nosotros somos responsables desde los medios.
Cuando yo analizó un espectáculo debó ponderar distintos elementos, cuando tengo que establecer un juicio de valor sobre lo que veo tengo que comprender que no tienen todos las mismas armas, por eso a la hora de elaborar un juicio debo ser cuidadoso. Cuando evaluó a un club con menos recursos no puedo hacerlo de la misma manera que aquellos que tienen más armas.

Tengo que usar armas nobles en función de ponderar el espectáculo. No podemos olvidar que es un juego. Estoy convencido de que la historia no la escriben los que ganan. Sino no hablemos del Huracán de Cappa, de la Holanda de Cruyff, de equipos que te llenaron los ojos, no ganaron, pero que quedaron en la memoria colectiva y el imaginario de la gente.
Desde el periodismo tengo una responsabilidad distinta al del hincha, voy a elogiar al Huracán de Cappa, perdió con Vélez la final, sí, pero desde los recortes que se hacen de la historia, contemos todo: hubo equipos que no ganaron pero que te llenaron los ojos.

Por eso insisto en el valor de las copas adquiere relevancia con el paso del tiempo. Las Copas Nacionales estaban siendo olvidadas, la Copa Argentina las volvió a poner en agenda. La distancia del tiempo le dará otra dimensión. Evidentemente hay cuestiones ideológicas a la hora de borrar algo.

 

*Entrevista realizada por Diego Bartalotta, licenciado en Periodismo e investigador social.

 

 

 

 

 

 

 

 

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